Después de más de 5 años en una empresa americana, dudaba si podría sostenerme solo como emprendedora. El 31 de enero dejé ese empleo y, la semana siguiente, cerré 4 ventas equivalentes a lo que ganaba en 3 meses.
Gracias a Superhábitos confirmé que el camino vale la pena: hoy tengo la fortaleza mental para avanzar, ayudar a otros emprendedores y vender con claridad usando una carta de ventas que aprendí a crear con ellos.