“Me metí en un programa de Superhábitos y fue un antes y un después. Me hizo darme cuenta de que estaba haciendo muchísimas cosas, pero sin dirección: nada de lo que estaba haciendo me llevaba a un lugar donde yo quería ir. Ese cambio de claridad me ayudó a empezar a diseñar el futuro que quería, en vez de seguir en modo reactivo y quemarme la cabeza.”